porque la confianza, no siempre genera más confianza

sábado 5 de julio de 2008

Foto: Google/R.A.


fueron los quince meses más importantes de mi vida -tanto laboral, como sentimental- cuando estuve en el banco. fue mi primera chamba y fue ahí donde hice por primera vez muchas cosas. aprendí mucho y le agarré cariño.
conocí muchos amigos, unos mas queridos que otros. y otros que no los consideré amigos, solo compañeros circunstanciales de trabajo.
uno se acostumbra a muchas cosas cuando empieza a trabajar. tu vida cambia. ganar tu platita mensualmente es algo que se siente bien. esperaba con mucha acogida los días veintiocho para revisar mi cuenta corriente y ver el poco generoso abono correspondiente a mi sueldo. y aunque no ganaba mucho, me alcanzaba para darme mis gustos.
felizmente antes de partir, logré recibir la famosa y muy generosa utilidad y bono que el banco reparte entre todos sus esclavos, perdón, colaboradores como premio a su ardua labor diaria. aunque en mi caso poco menos de la mitad se fue en pagar deudas -porque primero es el deber y luego el placer- con lo cual quedé limpio de polvo y paja; y el resto, pues, tengo que estirarlo como chicle hasta conseguir otra chamba. pero para ser sincero, me sigo dando mis gustos, de manera mas controlada, pero lo sigo haciendo.